«Análisis de sistemas complejos». Quade
Confiamos en la intuición de una persona en aquel campo en el que puede considerársela especialista. Pero en la resolución de problemas complejos relativos a la estructura de las fuerzas o al desarrollo de la técnica militar nos encontramos con un campo tan amplio que no existen verdaderos expertos en su totalidad. El análisis de sistemas exige, por regla general, la consideración de una diversidad de factores en los más distintos ámbitos de la técnica, las operaciones militares, el apoyo logístico, tanto propios como del adversario, la consideración de los factores económicos, políticos y estratégicos, y de las complejas relaciones entre ellos. Ninguna persona puede ser especialista en más de una o dos secciones del campo; nadie puede ser especialista en el campo en su conjunto y en sus interrelaciones. Por ello no puede confiarse en la intuición no respaldada de una sola persona.
Al análisis de sistemas no debe mirarse como la antítesis de los juicios, sino como el marco que permite utilizar los juicios de los expertos en las numerosas secciones del campo para obtener resultados que sobrepasan los límites de cualquier juicio individual. En esto radica el objetivo del análisis de sistemas y sus posibilidades.
El análisis de sistemas es un modo de examinar un problema. El aparato matemático y la utilización de los ordenadores pueden resultar necesarios o incluso útiles, pero también pueden no serlo. A veces puede bastar con una reflexión seria sobre el problema. Pero en cualquier análisis vinculado con la preparación de una decisión en presencia de incertidumbres, independientemente de su complejidad, están presentes determinados elementos. Estos elementos —el objetivo o los objetivos, las alternativas o los medios para la consecución de dichos objetivos, los costes o todo lo que es necesario invertir para la consecución de cada alternativa, el modelo o la descripción de las dependencias entre las alternativas y lo que estas cumplen y cuestan, y los criterios según los cuales se elige la alternativa preferible— están presentes en cualquier análisis cuyo propósito sea ejercer influencia sobre la elección de un modo de acción. Con frecuencia estos elementos resultan difíciles de elegir o de definir con claridad.
El análisis de sistemas representa un intento de identificar las cuestiones importantes en la elección del modo de acción y de dar respuesta a ellas. El medio más útil para obtener respuestas a estas cuestiones es con frecuencia un modelo matemático. A veces resulta aún más útil la utilización de dos o tres modelos matemáticos. Sin embargo, la creación de tales modelos y el trabajo con ellos no agotan en absoluto todo el análisis. En realidad, el planteamiento de cuestiones útiles, la creación de sistemas alternativos para la comparación, la interpretación hábil de los resultados obtenidos en la comparación y la puesta en relación de estos resultados con los problemas que motivaron la investigación son fases del proceso más decisivas que el trabajo con el modelo. Esto suele olvidarse, puesto que el trabajo con el modelo requiere la mayor parte del tiempo, y los métodos de trabajo son fácilmente explicables y transferibles de una investigación a otra.