Análisis de sistemas. Golubkov

«El enfoque sistémico en la planificación prospectiva» Golubkov, Raizenberg, Pekarski, 1975

El análisis de sistemas es un conjunto de métodos científicos y procedimientos prácticos para la resolución de problemas complejos (técnicos, de ciencias naturales, económicos, sociopolíticos, etc.).

Para ello se utiliza ante todo el concepto de sistema como unidad de elementos interrelacionados que actúan conjuntamente para la consecución de un objetivo común. Las propiedades que posee el sistema en su conjunto difieren de las propiedades de los elementos que lo componen. Todo sistema se caracteriza por regularidades propias y específicas que no se derivan directamente de los modos de actuación de sus elementos.

Las partes fundamentales del sistema son la entrada, el proceso (estructura) y la salida. La entrada del sistema es un concepto complejo. Por un lado, es la sustancia que ingresa en el sistema y se somete en él a determinadas transformaciones. Por otro, es el entorno externo (circundante), es decir, el conjunto de factores y fenómenos que actúan sobre el sistema (condiciones naturales, coyuntura política exterior, coyuntura comercial). Por entrada se entienden también los modos establecidos de funcionamiento de los elementos del sistema, por ejemplo, las instrucciones, las disposiciones y las órdenes que determinan el régimen, las reglas, las condiciones restrictivas y los objetivos de actuación del sistema.

La segunda parte del sistema es su estructura interna, es decir, los canales por los que transitan la materia, la energía y la información que ingresan en el sistema a través de las entradas, y los procesos u operaciones de su transformación (en los sistemas económicos son los procesos de reproducción de los recursos materiales, humanos y financieros).

La tercera parte del sistema es la salida, que es el producto o resultado de su actividad.

Según el grado de vinculación con el entorno externo, los sistemas se subdividen en abiertos y cerrados. Los sistemas abiertos intercambian intensamente materia, energía o información con el entorno, mientras que los sistemas cerrados o aislados funcionan con un intercambio relativamente reducido (por ejemplo, un ciclo cerrado de procesamiento de información económica y de planificación, o un ciclo tecnológico cerrado). Obsérvese que el sistema puede ser cerrado o abierto respecto a la materia, la energía o la información por separado. El sistema tiene límites naturales o límites establecidos en función de las tareas de investigación; en este último caso, el sistema es delimitado por el investigador, el observador.

Un mismo objeto puede contener multitud de sistemas diferentes. Si se examina una empresa productiva como un conjunto de máquinas, procesos tecnológicos, materiales y productos que se procesan en las máquinas, la empresa se presenta como un sistema tecnológico. Puede examinarse la empresa desde otro punto de vista: esclarecer la relación de los trabajadores de la empresa con los medios de producción, su participación en el proceso de trabajo y en la distribución de sus resultados, el lugar de la empresa en el conjunto de la economía, etc. Aquí la empresa es un sistema económico.

En el proceso del desarrollo social y de la revolución científico-técnica surgió un nuevo objeto de investigación en el ámbito de la gestión, que recibió el nombre de sistema grande. Generalizando los puntos de vista de diversos autores, pueden destacarse los siguientes rasgos más importantes de los sistemas grandes:

  • presencia de subsistemas con propiedades locales claramente diferenciadas que, en su conjunto, constituyen el sistema grande;
  • carácter finalista y controlabilidad del sistema, es decir, presencia en él de un objetivo y un propósito generales, fijados y corregidos en sistemas de nivel superior;
  • estructura organizativa jerárquica (multinivel) compleja, que prevé la combinación de la gestión centralizada con la autonomía de las partes (subsistemas), la existencia de vínculos verticales entre elementos de distintos niveles y vínculos horizontales entre elementos de un mismo nivel;
  • gran tamaño del sistema, es decir, gran número de elementos, entradas y salidas, diversidad de funciones;
  • integridad y complejidad del comportamiento, interrelaciones complejas y entrelazadas entre las variables, vínculos de retroalimentación que hacen que el cambio de una variable acarree el cambio de muchas otras.

El análisis de sistemas prevé procedimientos especiales con cuya ayuda un sistema grande, difícil de examinar, puede dividirse en una serie de sistemas menores en interacción, o subsistemas.

Entre los conceptos importantes del análisis de sistemas figura el concepto cibernético fundamental de retroalimentación. Fue precisamente él el que contribuyó a establecer la similitud entre la organización de la gestión en sistemas cualitativamente distintos. La retroalimentación significa la existencia de un canal de comunicación entre la salida y la entrada del sistema, ya sea directo o a través de otros elementos del sistema (por ejemplo, a través del órgano de gestión). Mediante la retroalimentación, los datos sobre el funcionamiento del sistema gestionado se transmiten desde su salida al sistema de gestión. Allí estos datos se comparan con los datos que fijan el contenido y el volumen del trabajo (por ejemplo, con el plan). En caso de discrepancia entre el estado real y el estado fijado del sistema, se elaboran medidas para eliminar dicha discrepancia.

Un concepto importante utilizado en el análisis de sistemas es el de incertidumbre. El factor de incertidumbre está presente en la resolución de muchos problemas complejos de planificación y gestión económica.

La incertidumbre que se encuentra en el curso del análisis de sistemas puede ser resultado de un conocimiento insuficiente del fenómeno estudiado, o estar condicionada por el hecho de que las consecuencias de las decisiones adoptadas se manifiestan a lo largo de un período de tiempo bastante prolongado y no pueden predecirse con suficiente precisión.

Otras causas de incertidumbre son la imposibilidad de valoración cuantitativa de muchos fenómenos, en particular la dificultad de interpretación cuantitativa de los conceptos «mejor-peor», «más-menos» en la toma de decisiones, el planteamiento impreciso de los problemas y las particularidades individuales de los decisores.

El análisis de sistemas se caracteriza en primer lugar no por un aparato científico específico, sino por un enfoque ordenado y lógicamente fundamentado de la investigación de los problemas. Con la ayuda de los métodos del análisis de sistemas se investigan los sistemas y las situaciones complejas vinculados ante todo con la necesidad de determinar los objetivos, las tareas y la dirección (modo) de acción.

El análisis de sistemas representa un conjunto de métodos aplicados a la investigación de los posibles enfoques de resolución de problemas complejos, y sirve al mismo tiempo como modo de ordenación y de utilización más eficaz de los conocimientos, los juicios y la intuición de los especialistas en el proceso de toma de decisiones sobre estos problemas. En otras palabras, el análisis de sistemas es un arma científica en manos del investigador científico y del directivo organizador.

La tarea del análisis de sistemas consiste en esclarecer los problemas a los que se enfrentan los decisores de modo que al directivo le resulten evidentes todas las consecuencias principales de la toma de decisiones y pueda tenerlas en cuenta en sus acciones. El análisis cuantitativo ayuda al responsable de la toma de decisiones a abordar con mayor rigor la evaluación de las posibles alternativas de acción y a elegir la mejor de ellas teniendo en cuenta los factores y aspectos adicionales, no formalizables, que pueden ser desconocidos para los especialistas que preparan la decisión (los analistas de sistemas). El análisis de sistemas sirve para determinar los modos más realistas de resolución de los problemas surgidos, que aseguren la máxima satisfacción de los requisitos planteados.

Una gran influencia en el desarrollo del análisis de sistemas como metodología ejerció la experiencia de su aplicación en el ámbito militar, lo que dejó una huella conocida también en la terminología de esta y de las disciplinas científicas afines (investigación de operaciones, ingeniería de sistemas).

Entre las distintas orientaciones del análisis de sistemas, que reciben diferentes denominaciones, con frecuencia no existe una diferencia de principio ni unos límites claramente definidos; al mismo tiempo, cada una de estas orientaciones se caracteriza por determinados rasgos y matices. Así, por investigación de operaciones se entiende habitualmente la ciencia dedicada a la elaboración de recomendaciones cuantitativas necesarias para la planificación y organización de las operaciones. Por operación se entiende aquí cualquier acción orientada a un fin realizada por una persona, un grupo de personas o un sistema «persona-máquina». La ingeniería de sistemas crea métodos de síntesis de sistemas grandes sobre la base del estudio del funcionamiento de sus elementos individuales. Aunque muchos métodos y resultados de la ingeniería de sistemas se han obtenido en relación con los sistemas técnicos, pueden trasladarse en gran medida a objetos de otra naturaleza, incluidos los económicos.

La aparición del análisis de sistemas en la metodología de fundamentación de las decisiones de gestión marca el tránsito de la resolución de problemas bien estructurados y formalizables (cuando están claramente definidos los objetivos, las vías y los criterios, lo que se logra sobre la base de los métodos de investigación de operaciones) a la resolución de problemas débilmente estructurados, que surgen en condiciones de incertidumbre y contienen elementos no formalizables, no traducibles al lenguaje de las matemáticas.

El especialista en investigación de operaciones utiliza métodos de análisis matemático o lógico en condiciones en las que existe una idea clara de lo que ha de considerarse un trabajo «más eficaz». Rara vez profundiza en la definición del objetivo del trabajo o en los métodos de evaluación de su éxito; esto constituye una de las tareas principales del especialista en análisis de sistemas.

El planificador actúa prácticamente siempre como especialista en análisis de sistemas, puesto que ve el problema que se resuelve en su conjunto. Los resultados del análisis de sistemas dependen del sistema de criterios adoptado. La elección de los criterios es parte integrante del análisis. El papel del análisis consiste en establecer qué criterios conviene utilizar para la toma de determinadas decisiones en el ámbito de la gestión.

Una de las variedades del análisis de operaciones, conocida como análisis según el criterio «coste-eficiencia», consiste en la comparación integral del efecto de la implementación de uno u otro curso de acción con los recursos necesarios para ello.

La diferencia entre el análisis de sistemas y el análisis según el criterio «coste-eficiencia» reside en que, en este último caso, el análisis se orienta a la búsqueda de modos racionales de utilización de los recursos en las condiciones de un objetivo formulado, en la mayoría de los casos dado. El análisis de sistemas plantea el problema de forma más amplia, considerando también el objetivo como objeto de elección, realizada de acuerdo con determinados principios.

La metodología del análisis de sistemas puede definirse como el conjunto de sus principios, es decir, de las regularidades más generales y fundamentales de la realización de los análisis concretos de los distintos sistemas y de los procesos que en ellos tienen lugar.

El principio determinante del análisis de sistemas es la orientación a los objetivos. Cada sistema existe y se desarrolla de acuerdo con los objetivos fijados desde el exterior o formulados activamente por el propio sistema. Desde las posiciones del análisis de sistemas, es el conjunto de los objetivos el que define, delimita el sistema, une en un todo el sistema y su actividad.

El siguiente principio del análisis de sistemas se deriva de la necesidad de aplicar el enfoque sistémico e integral, y consiste en la determinación e investigación de todas las interrelaciones esenciales, tanto dentro del sistema como entre el sistema y el entorno externo, así como en la elección de las decisiones parciales teniendo en cuenta su influencia sobre el sistema en su conjunto.

En el análisis de sistemas es necesario tener en cuenta que unos mismos objetivos pueden alcanzarse mediante la utilización de diversos medios y métodos. De ello se deriva el principio del análisis de sistemas consistente en la búsqueda de varias alternativas de resolución de los problemas surgidos. La consideración de las posibles alternativas de estructura del sistema, de su organización y de los procesos que en él tienen lugar (tecnológicos, de planificación, de gestión, etc.), con el fin de elegir las mejores, es un rasgo importantísimo del análisis de sistemas.

Con frecuencia, la tarea principal del análisis de sistemas es hallar las soluciones óptimas. Se denominan óptimas las soluciones que, según unos u otros criterios, resultan preferibles a las demás. Habitualmente, al elegir la solución óptima sobre la base de un determinado criterio, se compara el efecto obtenido como resultado de la implementación de una u otra estrategia de comportamiento con los gastos de recursos necesarios para su realización.

La profundidad y la plenitud del análisis de los procesos que tienen lugar en los distintos sistemas están condicionadas en gran medida por el grado de estudio del carácter dinámico de su funcionamiento y desarrollo. El análisis de sistemas parte de la necesidad de conocer no solo las interrelaciones estáticas en el sistema, sino también las interacciones dinámicas, de estudiar no solo el estado del sistema en un momento dado, sino también su cambio en el tiempo. La consideración de los fenómenos en su dinámica y desarrollo constituye también un principio importante del análisis de sistemas.

El principio de separación de la responsabilidad entre las recomendaciones derivadas del análisis de sistemas y las decisiones adoptadas sobre su base presupone el establecimiento de un círculo de derechos y obligaciones claramente delimitado para los analistas de sistemas y para los decisores que parten de los resultados del análisis de sistemas. Al aprobar definitivamente la decisión, las personas responsables de ella pueden tener en cuenta, junto con las recomendaciones derivadas de los resultados del análisis de sistemas, una serie de consideraciones de carácter cuantitativo y cualitativo que no fueron contempladas por los analistas.

En los casos en que se estudia un sistema complejo cuyo análisis solo puede realizarse a partir de la generalización de los resultados del análisis del funcionamiento de sus partes constituyentes (subsistemas, elementos), se estudia primero la estructura del sistema (problema) analizado y las posibilidades de su descomposición en elementos. A continuación se lleva a cabo la descomposición (estructuración) sucesiva del sistema en sus partes constituyentes de acuerdo con su estructura, sus funciones y sus procesos internos, teniendo en cuenta todas las interrelaciones más importantes. El principio de la estructuración orientada a los objetivos del sistema estudiado encuentra su plasmación práctica concreta en una serie de métodos del análisis de sistemas, como por ejemplo el método del árbol de objetivos.

El área de aplicación del análisis de sistemas, en función de la complejidad de las tareas que se resuelven y de las posibilidades de utilización de métodos matemáticos, puede dividirse convencionalmente en cinco niveles:

  • optimización de la planificación y la gestión de operaciones individuales;
  • elección del tipo de sistema o de las vías más eficaces para la consecución de los objetivos fijados;
  • desarrollo de nuevos sistemas;
  • determinación del lugar y el papel del sistema en problemas de nivel superior;
  • planificación y gestión del sistema económico a nivel macroeconómico.

Esta disposición corresponde al crecimiento de la complejidad del problema, del nivel de incertidumbre y de las dificultades en la elaboración de recomendaciones a partir de las cuales puedan emprenderse acciones concretas. En el primer nivel, el análisis adquiere en mayor medida una forma matemática y puede basarse en la utilización de medios y métodos lógico-formales. En esencia, se trata de investigación de operaciones con el fin de aumentar la eficiencia del sistema en condiciones en que el concepto de «más eficaz» está claramente definido. La característica principal de los problemas en esta área es que tienen una estructura claramente delimitada, susceptible de descripción formalizada. En los demás niveles, la aplicación del análisis de sistemas está inevitablemente asociada con la necesidad de investigar factores y condiciones cualitativos, con frecuencia de carácter social.

En determinados casos, el análisis de sistemas está inevitablemente asociado con la necesidad de estudiar las contradicciones. Ejemplos de contradicciones y desequilibrios son la falta de balance de los planes, las interrupciones en el suministro de determinados tipos de materiales y equipos, la discordancia entre el crecimiento de los volúmenes de producción y de consumo de determinados tipos de productos, y las contradicciones asociadas con la lenta introducción de la nueva técnica.

El análisis de las tareas del segundo y tercer nivel incluye el diseño de nuevos sistemas destinados a ejecutar mejor las operaciones conocidas u operaciones que nunca antes se habían ejecutado. Al examinar las tareas de este y los sucesivos niveles, adquiere una importancia cada vez mayor la consideración de los factores sociales y políticos.

«Utilización del análisis de sistemas en la planificación sectorial» E. P. Golubkov, 1977

El método general, al resolver tareas concretas del análisis de sistemas, se diferencia y se materializa en los métodos más diversos, que en función del principio de clasificación adoptado pueden dividirse en diferentes grupos, por ejemplo en métodos de análisis y síntesis, descriptivos y experimentales. Según el grado de utilización de elementos formales en el análisis de sistemas, pueden distinguirse tres grupos de métodos: matemáticos (formales); heurísticos (informales); y combinados, matemáticos y heurísticos.

Los métodos del análisis de sistemas pueden considerarse tanto en un sentido amplio como en un sentido estrecho y concreto. En sentido amplio, entre los métodos del análisis de sistemas se incluye cualquier método de los tres grupos mencionados, aplicado a la resolución del problema surgido sobre la base del enfoque sistémico e integral. En esta comprensión amplia, los métodos del análisis de sistemas son idénticos a los métodos de resolución de los problemas surgidos y pueden clasificarse de acuerdo con las distintas etapas del proceso de toma de decisiones.

En sentido estricto, los métodos del análisis de sistemas son métodos concretos destinados a la determinación del conjunto de objetivos de la actividad del sistema y de las mejores vías para su consecución, a la elección de modelos y criterios, a la detallización sucesiva y orientada del sistema (problema) en sus elementos constituyentes, a la determinación de las interrelaciones e interdependencias entre dichos elementos y a la determinación de la importancia relativa (preferencia) de los objetivos, medidas, criterios y modelos individuales. Así pues, se trata ante todo de métodos orientados a la resolución de problemas débilmente estructurados en aquellos casos en que la aplicación de los métodos formales y matemáticos es limitada.

La parte fundamental de los métodos matemáticos del análisis de sistemas la constituyen los métodos de investigación de operaciones (distintos tipos de programación, teoría de juegos, teoría de colas, etc.). Estos métodos se emplean ampliamente en el análisis de sistemas, pero más bien para el estudio de aspectos parciales del problema que se resuelve, y no para la investigación de su esencia.

Los métodos matemáticos en el análisis de sistemas se utilizan con mayor frecuencia:

  • para la determinación de los valores numéricos de los indicadores que caracterizan los resultados del funcionamiento del sistema;
  • para la búsqueda de las mejores alternativas de acción que conduzcan a la consecución de determinados resultados (optimización);
  • para el tratamiento y el análisis de datos de carácter heurístico y creativo.

A pesar del papel cada vez mayor de los métodos matemáticos en la resolución de problemas económicos, no puede considerarse que sean un medio universal de resolución. Los métodos que utilizan la experiencia acumulada y la intuición son los denominados heurísticos (informales).

El afán de obtener respuestas exactas a las cuestiones planteadas con la ayuda de métodos matemáticos puede llevar a que el ingeniero y el economista se dejen absorber de tal modo por su trabajo y por la metodología de identificación de las necesidades de unas u otras investigaciones, que el resultado final de sus esfuerzos sea la conclusión de que es necesario llevar a cabo investigaciones adicionales.

Entretanto, en condiciones en que faltan determinados datos sobre uno u otro proceso, fenómeno o resultado económico, es mejor obtener respuestas aproximadas a las cuestiones más importantes que intentar dar respuestas exactas a cuestiones que no están plenamente claras y comprendidas. Los procedimientos de formación de los objetivos del sistema, de las alternativas de su implementación, de los modelos y de los criterios no pueden ser completamente formalizados.

El procedimiento de realización de estas consultas y reuniones de expertos está con frecuencia regulado por la tradición, es decir, en definitiva, por la experiencia, y en muchos aspectos constituye un arte. Sin embargo, también en este ámbito comienzan a penetrar gradualmente diversos métodos matemáticos de tratamiento del material inicial de origen heurístico.

La particularidad de los métodos heurísticos reside en que el especialista, al evaluar un acontecimiento, utiliza en medida esencial información basada en su experiencia e intuición. Esta información está asociada en enorme medida con las cualidades personales del experto. Cuando se utiliza el método intuitivo de toma de decisiones, el experto no está en condiciones de expresar con palabras la secuencia de su implementación.

La intuición presupone la consecución directa y súbita de la solución, en lugar de una cadena de pasos cuidadosos, bien meditados y razonados. La persona que piensa intuitivamente con frecuencia no puede comunicar qué aspectos de la situación fueron destacados en el proceso de percepción, qué parte de la información almacenada en su memoria utilizó ni qué «razonamientos» la condujeron de los datos iniciales a la toma de la decisión.

Sobre la utilización de la experiencia se basan los métodos heurísticos de toma de decisiones, que parten del análisis pasado de un problema idéntico al surgido en el momento presente (decisión basada en la analogía con el pasado). A los métodos informales pertenece también el método de toma de decisiones basado en el recurso a la autoridad (solicitud de consejo e indicaciones a la dirección, a los expertos, a la literatura de consulta, científica o didáctica).

Áreas de aplicación de los métodos del análisis de sistemas:

  1. Determinación de la lista de objetivos y de las vías para su consecución (por ejemplo, determinación de los objetivos del plan sectorial y elaboración de varias alternativas de su implementación).
  2. Determinación de la preferencia (clasificación) de los objetivos, vías, medidas, resultados, etc., individuales (por ejemplo, determinación de la prioridad y los plazos de implementación de las medidas individuales en el plan sectorial de nueva técnica).
  3. Descomposición de los objetivos, programas, planes, etc., en sus elementos (por ejemplo, elaboración de los planes de las distintas asociaciones o empresas a partir de las tareas fijadas para el sector en su conjunto).
  4. Elección de las mejores vías para la consecución de los objetivos fijados (por ejemplo, análisis y comparación de las distintas medidas organizativo-técnicas propuestas para su inclusión en el plan).
  5. Elección de los criterios de comparación de los objetivos y de las vías para su consecución (por ejemplo, elección de los criterios de evaluación de la eficiencia de las distintas alternativas de planes sectoriales).
  6. Construcción de modelos de elección de los objetivos y de las vías para su consecución (por ejemplo, modelo de distribución de las tareas planificadas entre las empresas del sector según el criterio de minimización de los costes reducidos).
  7. Generalización de los datos del análisis del funcionamiento de los subsistemas individuales para extraer conclusiones sobre la optimalidad del funcionamiento del sistema en su conjunto (por ejemplo, elaboración del esquema óptimo de desarrollo de los planes sectoriales a partir de los datos del análisis de los procedimientos de planificación adoptados en las distintas asociaciones o empresas del sector).

Es necesario señalar que la frontera entre los métodos heurísticos y los combinados es en cierta medida convencional, ya que entre ellos no existe una delimitación estricta. En la actualidad, los procedimientos matemáticos de tratamiento de los datos iniciales de carácter heurístico se utilizan en la aplicación de casi todos los métodos heurísticos.

En el análisis de sistemas, en función del grado de certeza del planteamiento de los problemas y de las condiciones de su resolución, pueden darse distintos tipos de tareas que predeterminan la utilización de unos u otros métodos concretos de resolución. Estas tareas, con la ayuda de la clasificación empleada en la investigación de operaciones, pueden dividirse en tres grupos, aunque también en este caso es necesario introducir algunas precisiones.

  1. Tareas deterministas. Son tareas de elección de la mejor alternativa de solución en situaciones en las que cada estrategia conduce a un único resultado (por ejemplo, la alternativa de plan considerada conduce a la obtención del resultado requerido con una probabilidad del 100 %).
  2. Tareas probabilísticas. Son tareas de elección de la mejor alternativa de solución en situaciones en las que, como resultado de cada acción, pueden obtenerse distintos resultados cuyas probabilidades de consecución son conocidas o pueden estimarse (por ejemplo, cada alternativa de plan conduce a la obtención de resultados conocidos con una determinada probabilidad).
  3. Tareas en condiciones de incertidumbre. Son tareas de elección de la mejor alternativa de solución en situaciones en las que se desconocen las probabilidades de obtención de los distintos resultados o, en general, se desconoce qué resultados pueden obtenerse al elegir una u otra estrategia de entre las consideradas.

La introducción de tal terminología para las tareas del análisis de sistemas es en cierta medida convencional, ya que, por ejemplo, también en la resolución de tareas probabilísticas está presente el factor de incertidumbre.

Es necesario tener en cuenta que a la clase de las tareas probabilísticas y las tareas en condiciones de incertidumbre pertenecen también las tareas para las cuales no está definido el conjunto completo de estrategias posibles, sino que solo se consideran las estrategias conocidas. Tal situación es característica de la práctica de la toma de decisiones, cuando no se examinan todas las alternativas posibles de resolución del problema surgido, sino solo un número limitado de ellas.

Las tareas deterministas y las inciertas pueden considerarse como casos límite (por ejemplo, conocimiento completo y desconocimiento completo de los resultados) de las tareas probabilísticas. En virtud de ello, examinaremos primero las tareas probabilísticas, tras lo cual pasaremos al examen de las tareas deterministas y las inciertas.

En la resolución de tareas probabilísticas, la elección de la mejor alternativa de solución se realiza según la condición de maximización de la esperanza matemática de la magnitud del grado de preferencia. Este criterio se aplica en la resolución de la mayoría de las tareas de este tipo.

En los casos en que, como resultado de determinados cálculos, por ejemplo técnico-económicos, resulta posible determinar la eficiencia de una u otra estrategia en distintas condiciones del entorno externo, en lugar de los valores del grado de preferencia deben utilizarse magnitudes concretas que caractericen el efecto de la implementación de una u otra alternativa de solución. Las recomendaciones definitivas sobre la elección de la solución deben elaborarse teniendo en cuenta la probabilidad de obtención de los distintos resultados de las alternativas de solución consideradas.

La tarea determinista puede considerarse como un caso límite de la tarea probabilística, suponiendo que la probabilidad de obtención de cada uno de los posibles resultados es igual a uno o a cero.

Un ejemplo de tareas deterministas son, por ejemplo, las tareas de programación lineal.

Los criterios aplicados a la resolución de tales tareas pueden representar el caso límite de la maximización del valor esperado del grado de preferencia, cuando las probabilidades de realización de los posibles resultados son iguales a uno o a cero. Como criterios en la resolución de tareas deterministas se utilizan con frecuencia diversos indicadores con un significado económico concreto (costes reducidos, nivel de rentabilidad, productividad del trabajo, etc.).

El tipo de tareas más característico del análisis de sistemas son las tareas en condiciones de incertidumbre. En los casos reales, cuando al principio parece que faltan cualesquiera estimaciones de las probabilidades de consecución de los distintos resultados, el especialista en análisis de sistemas suele hacer el máximo esfuerzo para obtener información sobre dichas probabilidades mediante la realización de una investigación especial, y, por regla general, lo consigue. Sin embargo, también son posibles casos en los que las estimaciones de las probabilidades son completamente desconocidas.

En la resolución de tareas en condiciones de incertidumbre se aplican criterios suficientemente conocidos, como el minimax, el maximin, el maximin generalizado (criterio de Hurwicz), el criterio del arrepentimiento minimax (criterio de Savage), el criterio de Laplace, etc.

La utilización de distintos criterios en la resolución de una misma tarea conduce, por regla general, a resultados diferentes. Existen dos enfoques para la elección de los criterios de resolución de tareas en condiciones de incertidumbre. El primero es la elaboración de nuevos criterios o requisitos para la elección del criterio de toma de decisiones. El segundo camino consiste en la utilización de cualquier información, por escasa que sea, sobre las probabilidades de realización de las distintas condiciones del entorno externo (los distintos resultados obtenidos al implementar una u otra estrategia) o en la realización de experimentos con el fin de obtener estimaciones de dichas probabilidades. De este modo, la tarea incierta se convierte en probabilística.

Ambos caminos son laboriosos y, por regla general, difícilmente realizables en la práctica; sin embargo, es preferible el segundo. El primero conduce a la búsqueda de nuevos criterios para elegir el mejor entre los conocidos, luego a la búsqueda de criterios para la elección de criterios entre los considerados, y así sucesivamente. En otras palabras, no existe un criterio de toma de decisiones no basado en estimaciones de probabilidades que satisfaga determinados requisitos fundamentados de un «buen» criterio.

Los intentos de formar un criterio de evaluación de las posibles soluciones en condiciones de incertidumbre reflejan el afán de hacer más patentes las ventajas e inconvenientes de cada alternativa de acción en distintos escenarios. Ninguno de los criterios existentes de elección de soluciones en condiciones de incertidumbre es universal ni capaz de satisfacer a cualquier directivo.

Los métodos del análisis de sistemas no deben contraponerse. Cada uno tiene ventajas e inconvenientes, pero ninguno puede considerarse apto para la resolución de cualesquiera tareas. Por ello, los mejores resultados pueden obtenerse combinando varios métodos, combinación determinada por el carácter de la tarea que se resuelve y por el nivel de examen del problema. Al resolver tareas de planificación en el nivel inferior de gestión de la economía, se suelen encontrar problemas suficientemente estructurados, lo que permite aplicar ampliamente los métodos matemáticos de análisis. En los niveles superiores, los objetivos y los demás elementos del análisis de sistemas adquieren un carácter cada vez más cualitativo, por lo que aumenta la importancia de los métodos informales.

La complejidad del modelado de los procesos sociales en los sistemas económicos dificulta aún más la aplicación de los métodos matemáticos. Al mismo tiempo, aumenta el papel del factor de incertidumbre, cuyo desconocimiento mediante la utilización de métodos formales puede conducir a conclusiones erróneas.