El término «investigación de operaciones» surgió durante la Segunda Guerra Mundial. En aquel momento se correspondía plenamente con el contenido de la disciplina. A pesar de que ahora los métodos de la investigación de operaciones encuentran un campo de aplicación considerablemente más amplio que durante los años de guerra, la denominación sigue utilizándose. Para mayor comodidad, puede definirse la investigación de operaciones, con suficiente grado de exactitud, como un enfoque científico para la resolución de problemas de gestión organizativa.
En la resolución de cualquier problema concreto, la aplicación de los métodos de la investigación de operaciones presupone:
- la construcción de modelos matemáticos, económicos o estadísticos para problemas de toma de decisiones y de gestión en situaciones complejas o en condiciones de incertidumbre;
- el estudio de las interrelaciones que determinan las posibles consecuencias de las decisiones adoptadas, así como el establecimiento de criterios de eficiencia que permitan evaluar la ventaja relativa de una u otra línea de acción.
En ocasiones se supone que el objeto de la investigación de operaciones son los problemas cotidianos de gestión de la actividad de una u otra organización. En otras palabras, se considera que se trata de problemas de gestión que surgen en el curso de la ejecución de ciertas «operaciones» que se repiten diariamente. Los métodos de la investigación de operaciones se aplican, en efecto, a la resolución de algunos problemas de este tipo. Entre ellos figuran, en particular, los problemas relacionados con la planificación temporal de la producción y la gestión de inventarios, con la explotación y la reparación de equipos, así como los problemas de dotación de personal.
Sin embargo, los métodos de la investigación de operaciones se utilizan con frecuencia para resolver otro tipo de problemas de gestión que solo guardan una relación indirecta con las operaciones cotidianas. Los problemas de este tipo están, por regla general, vinculados con la planificación. Entre ellos figuran, en particular, los problemas de determinación de la gama de productos fabricados, la elaboración de programas a largo plazo de ampliación de la producción, el diseño de la red de almacenes en un sistema de comercio mayorista, así como los problemas de introducción en nuevas esferas de actividad productiva o comercial mediante la fusión con otras empresas o su adquisición.
A lo largo del último decenio, la aplicación de los métodos de la investigación de operaciones ha confirmado reiteradamente las grandes posibilidades de estos métodos y su elevada eficiencia en la resolución de problemas prácticos de gestión.
El objeto de estudio se caracteriza mejor con el término «análisis de las decisiones de gestión». Precisamente el problema de la toma de decisiones (o de la elección del modo de acción) es el principal para todas las investigaciones operacionales. El análisis de las decisiones de gestión presupone la descomposición de un determinado problema complejo en subproblemas más fácilmente abordables mediante el examen lógico e intuitivo. Los resultados de la investigación minuciosa de cada uno de los subproblemas se sintetizan de forma adecuada, lo que permite comprender con mayor profundidad el problema original en su conjunto. ¿A qué se debe la aparición de problemas de gestión de carácter complejo?
Una de las razones consiste en que, en la economía moderna, los factores productivo-técnicos, coyunturales-comerciales y de otra índole se hallan en una compleja interdependencia. Así, por ejemplo, el plan de producción de una empresa determinada debe tener en cuenta la demanda de los compradores, las necesidades de materias primas, los fondos de rotación necesarios, la capacidad de los equipos, la probabilidad de que se produzcan fallos técnicos, así como las restricciones de carácter productivo-tecnológico. Elaborar un plan que sea a la vez realista y económicamente ventajoso es una tarea nada fácil.
Otra razón de la complejidad de los problemas de gestión que surgen en la actividad práctica consiste en que las distintas divisiones de una misma organización pueden (quizás no siempre de forma plenamente consciente) perseguir objetivos contradictorios; la responsabilidad sobre las decisiones adoptadas y las competencias administrativas suelen estar muy dispersas entre las distintas unidades estructurales, y los factores económicos externos de los que depende la actividad de la organización considerada pueden contener elementos de incertidumbre.
El enfoque operacional está orientado al perfeccionamiento de los propios procedimientos de elaboración de las decisiones de gestión. El grado de éxito de este enfoque se mide por el beneficio neto obtenido gracias a la implementación práctica de los resultados de la investigación operacional.
Es necesario distinguir entre el perfeccionamiento de los procedimientos de toma de decisiones de gestión y el perfeccionamiento del proceso de su ejecución, o, en otras palabras, entre una «buena decisión» y un «buen resultado práctico». Así, por ejemplo, por determinadas razones, la decisión de hacer una apuesta en las carreras de caballos puede considerarse (desde el punto de vista económico o moral) lejos de ser la mejor; sin embargo, si la apuesta se realiza igualmente, el resultado puede ser (en caso de ganar) positivo. El análisis encaminado a la elaboración de la decisión más fundamentada es importante porque, en condiciones en que el resultado final no está determinado unívocamente, solo es posible influir en el desarrollo de los acontecimientos a través de la decisión adoptada.
Existen muchos métodos distintos de resolución de problemas de gestión, y en su mayoría son similares entre sí. Probablemente resulte difícil señalar una diferencia clara entre el enfoque operacional para la resolución de problemas de gestión organizativa y los modos de toma de decisiones que emplean categorías profesionales como los ingenieros de producción, los economistas planificadores, los contables o los especialistas en evaluación de la eficiencia económica de los sistemas de servicio de información para el aparato directivo. Sin embargo, los métodos de la investigación de operaciones poseen una serie de rasgos específicos.
Para que un determinado enfoque de resolución de un problema concreto pueda calificarse de operacional, debe contener, en particular, los siguientes elementos:
- Orientación a la toma de decisiones. Los principales resultados del análisis deben tener una relación directa y plenamente definida con la elección del modo de acción (es decir, de la estrategia o la táctica).
- Evaluación sobre la base de criterios de eficiencia económica. La comparación de las distintas alternativas de acción posibles debe basarse en valoraciones cuantitativas que permitan determinar unívocamente la utilidad del resultado esperado para la organización considerada. Las valoraciones cuantitativas para las empresas comerciales suelen presuponer el uso de magnitudes mensurables tales como los gastos, los ingresos, el efectivo disponible, la tasa de rendimiento de las inversiones adicionales, etc. Las fluctuaciones de la demanda del mercado también deben recibir la correspondiente valoración cuantitativa.
- En la solución recomendada debe lograrse un «equilibrio» óptimo teniendo en cuenta todos estos factores, a menudo contradictorios.
- Confianza en el modelo matemático. Los procedimientos de manejo de los parámetros mencionados deben estar definidos con tal precisión que cualquier especialista en análisis de sistemas pueda interpretarlos de forma absolutamente unívoca. En otras palabras, apoyándose en los mismos datos, distintos analistas deben obtener idénticos resultados.
- Necesidad de utilización del ordenador. Esta condición no es simplemente deseable. Debe considerarse, más bien, necesaria, lo que viene determinado bien por la complejidad de los modelos matemáticos empleados y los grandes volúmenes de datos que deben procesarse, bien por la laboriosidad de los procedimientos computacionales que aseguran unos u otros sistemas de gestión y control.