Planteamiento del problema de toma de decisiones
El problema de toma de decisiones consiste en formar el conjunto de alternativas posibles que permitan resolver la situación problemática dentro de las restricciones existentes, y en seleccionar entre ellas una alternativa óptima o varias alternativas preferibles que satisfagan los requisitos establecidos. Formalmente, el problema de toma de decisiones D puede expresarse de la siguiente forma generalizada:
D = ⟨F, A, X, G, P⟩
Donde:
F — formulación del problema de toma de decisiones, que incluye una descripción sustantiva del problema planteado y, cuando sea necesario, su representación mediante un modelo, la definición del objetivo u objetivos que deben alcanzarse, así como los requisitos sobre la forma del resultado final;
A — conjunto de alternativas posibles entre las cuales se realiza la elección. Pueden ser alternativas realmente existentes —que, según el contexto del problema, se presentan como objetos, candidatos, vías para alcanzar el objetivo, acciones, decisiones, etc.— o bien un conjunto hipotético de todas las alternativas teóricamente posibles, que puede incluso ser infinito. La elección solo surge cuando existen al menos dos alternativas posibles de solución del problema;
X — conjunto de atributos (características, parámetros) que describen las alternativas y sus rasgos distintivos. Como atributos actúan, en primer lugar, indicadores objetivos que caracterizan determinadas propiedades inherentes a las alternativas y que, por lo general, pueden medirse; y en segundo lugar, valoraciones subjetivas que habitualmente se otorgan según criterios específicamente seleccionados o construidos que reflejan aspectos relevantes de las alternativas para los participantes en la elección;
G — conjunto de condiciones que delimitan el ámbito de las alternativas admisibles de solución del problema. Las restricciones pueden describirse tanto de forma sustantiva como en forma de determinados requisitos formales sobre las alternativas y/o sus atributos. Por ejemplo, pueden ser restricciones sobre los valores de algún atributo, distintos grados de presencia (expresión) de un atributo en unas u otras alternativas, o bien la imposibilidad de la combinación simultánea de determinados valores de atributos en las alternativas realmente existentes;
P — preferencias de uno o varios decisores, que sirven de base para la evaluación y comparación de las alternativas posibles de solución del problema, la selección de las alternativas admisibles y la búsqueda de la alternativa óptima o aceptable. Con bastante frecuencia, para simplificar el planteamiento del problema de toma de decisiones, parte de la información que describe las preferencias del decisor se convierte en restricciones.
Los factores que caracterizan la situación problemática se dividen convencionalmente en dos grupos: controlables y no controlables.
- Los factores controlables, cuya elección depende del decisor, son esencialmente los objetivos fijados, las alternativas para alcanzarlos, las valoraciones subjetivas de las alternativas y el grado de consecución de los objetivos.
- Los factores no controlables no dependen del decisor. Determinan los atributos objetivos de las alternativas y, en parte, establecen las restricciones sobre la elección de las alternativas posibles.
Los factores se subdividen además en:
- determinados o determinísticos, con características conocidas y/o prefijadas con exactitud;
- probabilísticos o estocásticos, con características aleatorias conocidas y/o prefijadas;
- indeterminados o desconocidos, con características definidas de forma imprecisa y/o desconocidas, aunque en ocasiones con un rango conocido de variación de sus valores.