El modelado es un método de conocimiento del mundo que puede considerarse un método científico general, aplicable tanto en el nivel empírico como en el teórico del conocimiento. En la construcción e investigación de un modelo pueden emplearse prácticamente todos los demás métodos de conocimiento.
Se entiende por modelo (del lat. modulus: medida, muestra, norma) un objeto material o imaginado que, en el proceso de conocimiento (estudio), sustituye al objeto original, conservando algunos rasgos típicos relevantes para la investigación en curso. El proceso de construcción y uso del modelo se denomina modelado.
En el análisis de sistemas, el modelado se considera el método principal del conocimiento científico, vinculado al perfeccionamiento de los modos de obtención y fijación de la información sobre los objetos estudiados, así como a la adquisición de nuevos conocimientos sobre la base de experimentos con modelos. Actualmente, la mayoría de los modelos se desarrollan con ayuda de recursos y tecnologías informáticas; tales modelos pueden elaborarse mediante programas o pueden constituir programas en sí mismos.
Al construir un modelo, el investigador parte siempre de los objetivos planteados y tiene en cuenta únicamente los factores más relevantes para su consecución. Por ello, ningún modelo es idéntico al objeto original y, en consecuencia, es incompleto, puesto que en su construcción el investigador solo ha considerado los factores que, desde su punto de vista, son los más importantes.
La finalidad principal de los modelos es su aplicación al estudio y la predicción del comportamiento de procesos y fenómenos complejos. Algunos objetos y fenómenos simplemente no pueden estudiarse de forma directa. Mediante los modelos se identifican también los factores más esenciales que configuran unas u otras propiedades del objeto, dado que el propio modelo refleja únicamente algunas características fundamentales del objeto original cuya consideración es necesaria al investigar uno u otro proceso o fenómeno. El modelo permite aprender a gestionar correctamente el objeto mediante la evaluación de distintas alternativas de gestión. Utilizar para ello el objeto real suele ser arriesgado o simplemente imposible. Cuando las propiedades del objeto varían con el tiempo, adquiere especial importancia la tarea de prever los estados de dicho objeto bajo la acción de diversos factores.
El objetivo del modelado determina qué aspectos del original deben reflejarse en el modelo. A objetivos distintos corresponden modelos distintos de un mismo objeto.
Los modelos pueden construirse mediante el pensamiento (modelos abstractos) o mediante elementos del mundo material (modelos reales). Un lugar especial entre los modelos abstractos lo ocupan los modelos lingüísticos. La ambigüedad y la imprecisión del lenguaje natural, tan útiles en muchas situaciones, pueden resultar un obstáculo en determinados ámbitos de la práctica. Entonces se crean lenguajes más precisos (profesionales), toda una jerarquía de lenguajes cada vez más exactos, que culmina en el lenguaje idealmente formalizado de las matemáticas.